La raíz como brote de vida y elemento de muerte. Entraña, cuyos tentáculos absorben lo que contienen. De fondo, la curvatura de un paisaje cuyo amanecer se desliza sigiloso entre las piedras. Coreografía de una lucha entre el cuerpo y su raigambre, entre la pulsión liberadora del Ello y aquello que lo atenaza, mostrando la tensión que habita entre la expansión de la vida y la contracción de la muerte. Eros y Thánatos en eterna lucha. Renacer ,reinventarse ,deshacerse de lo que ya no es de uno para volver a caer en la electricidad de un rojo casi histérico. Un rojo infinito. El rojo que nos vio nacer.